Posteado por: Eduardo | julio 3, 2009

Las presiones del gabinete

Los contenidos del periodismo local están nutridos casi al 100% de la información suministrada por el Ayuntamiento de turno, cuando éste dispone de un gabinete de prensa eficaz, esto es, aquel capaz de convertir en nota de prensa un pestañeo del alcalde, el rey de la prensa local.

Los gabinetes son también los encargados de mirar con lupa todo lo que se publica acerca de la institución para la que trabajan. Y por lo mismo, los encargados de dar llamadas de atención a los medios correspondientes.

En mi opinión el prestigio de un medio, es decir, su credibilidad y la calidad de la información que ofrece, está íntimamente ligada a la independencia de las fuentes oficiales.

Cuando un medio emite este tipo de noticias, los gabinetes de prensa pierden el control de la información que se publica —no debemos olvidar que el sueño de todo gabinete es que sólo se hable de lo que ellos proporcionan— lo que pone en riesgo la imagen/realidad que quieren construir de su Gobierno.

Publicar una noticia acerca de un hecho que el Ayuntamiento desconozca o que quiera tapar es una de las cosas más viles que puede hacersele a un gabinete, pero también una de las más útiles para la sociedad, que es para quien nosotros escribimos.

Cuando ocurre una situación como esta, los gabinetes —hablo desde mi experiencia— se apresuran a llamar al periódico. El receptor de la llamada está en función de lo molesta que haya sido la noticia para el Gabinete/Ayuntamiento. Si la llamada la recibe el redactor, se trata de una falta leve. Si la llamada se dirige al redactor jefe, es ya una falta. Y si el que contesta el teléfono es el director, nos encontramos ante el acabose.

Este tipo de situaciones son siempre molestas para el plumilla. Yo mismo he sufrido una esta mañana —¡Me parece una verguenza lo que has publicado!—me han dicho en tono profundamente hostil. Pero soy de la opinión de que no hay que ceder ante las presiones y, sobre todo, permanecer fiel al concepto de profesionalidad que cada cual tenga.

Este concepto debe estar siempre presente en la cabeza del redactor. Debe guiarle para buscar temas, elegirlos, enfocarlos y desarrollarlos. Si uno trabaja al amparo de la profesionalidad permanecerá inmune ante las críticas más feroces y los alabos más dulces.

Quiero destacar la importancia de que el redactor se sienta amparado por sus propios compañeros. La presión que las instituciones ejercen sobre el periodista es grande y a menudo puede sentirse solo ante ella. En mi opinión, el apoyo de la dirección es igualmente importante porque si el redactor siente que su trabajo es valorado fernte al desprecio institucional tendrá la confianza para seguir trabajando con profesionalidad.

Las presiones al redactor deben ser similares a las presiones que el gabinete recibe de sus propios políticos, ya que es tarea de éste persuadir a los periodistas para que no se publiquen ciertas informaciones o, al menos, que se hagan desde su prisma.

Otro día hablaremos más sobre los gabinetes en el periodismo local.

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Respuestas

  1. [...] de la administración pública. Que el futuro de un medio de comunicación esté en manos de la financiación institucional puede convertirse en el camino más rápido para terminar con su [...]

  2. El periodismo local o de Ayuntamiento se encuentra viciado por la sercania entre emisor y destinatarios, sin embargo los comentarios antes resenados, son una gia somera de algunas interrogantes planteadas de los mismos. quisiera en lo posible extendieran el tema de la prensa local o regional


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